AYUDAR A LOS DEMÁS

Subestimamos el poder interno que nos aporta el ayudar a los demás.

Vivimos en una sociedad que da importancia al individuo, en vez de al colectivo. Potencia la individualidad. Las redes sociales se usan para exhibir el yo (mis fotos, lo que poseo, lo que yo hago…), la competitividad es una regla intrínseca, la dualidad yo gano-tú pierdes… Hemos dejado de lado lo esencial del ser humano que es servir al prójimo. Aunque suene religioso, es el pilar de lo que somos.

Cuando dejamos de enfocarnos en nosotros mismos, se desdramatizan las situaciones que nos preocupan, empezamos a percibir la globalidad de las cosas, comenzamos a observar el exterior con los 5 sentidos y prestamos atención a las personas y seres que nos rodean. Al dar este paso, empiezas a desarrollar la empatía, la compasión, el no juzgar, comprender y aceptar, y comienzas a, espontáneamente, ayudar a los que forman parte de tu mundo.

Hay una grandísima fuerza en el acto de entrega a los demás, tanto para el que recibe esa ayuda como para el que la ofrece altruistamente.

Daniel Batson estudió la empatía y el altruismo. Afirmó que la preocupación empática (una respuesta emocional orientada al otro provocada por y congruente con el bienestar percibido de alguien en necesidad) produce una motivación altruista (un estado motivacional con el objetivo final de reducir esa necesidad). Después de explicar la hipótesis y los medios de la prueba empírica, dedujo que la motivación altruista inducida por la empatía parece estar dentro del repertorio humano desde su nacimiento (los bebés empatizan con los llantos de otros bebés llorando también).

Yo propondría un ejercicio experimental, comenzar a poner atención y sensibilidad a las personas que nos rodean, ¿qué sienten? ¿cómo están? ¿puedes contribuir en alguna medida a que se sientan mejor, con algún pequeño acto? Muéstrate interesado por ellos/as, conversa, indaga …quizás te sorprenda lo que puedes descubrir y lo que puedes hacer por los demás. Aunque es un acto altruista y no buscamos beneficio propio, ayudando a los demás también te ayudas te ayudas a ti mismo, a tu autoestima.

Acabo con una cita de la Madre Teresa de Calcuta:

«Que nadie se acerque jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz»

Si todos contribuyésemos a esta premisa (en la medida de nuestras posibilidades) el mundo sería un poco mejor de lo que es.

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About Conchi Cerván

Psicóloga General Sanitaria. Master en RRHH - Universidad de Málaga.